Russell Page

por:  Sergi S. Cazaña, Diseñador y escultor de jardines

Lo confieso: me equivoqué. Cometí un error, leve y de aprendiz, pero error al fin y al cabo.

Estaba finalizando mi formación como diseñador de espacios naturales y el profesor -gran profesor- nos planteó como ejercicio el crear un pequeño jardín para un espacio singular.

Puse mente, cuerpo y alma en aquel reto y se me ocurrieron ideas interesantes. Pero una de ellas, fundamental, fue una trampa en la que yo mismo caí: intenté recrear, copiar, emular un arroyo natural. Con sus cantos rodados, sus bordes naturalizados, sus plantas acuáticas. Todo. Una especie de maqueta de un riachuelo de los Pirineos a escala 1:1 insertada con calzador en aquel jardín.

Nunca olvidaré la expresión de cordial desacuerdo del profesor en la corrección: “es posible, sí, copiar la naturaleza en un jardín. Pero hay que ir con mucho, muchísimo cuidado”.

Me recomendó trabajar los bordes del arroyo desde un planteamiento totalmente diferente. Y me regaló al respecto un consejo excelente, que sigo considerando día a día en mi actividad profesional: estudiar, disfrutar de la obra del grandísimo, único, Russell Page.

 

 

 

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