Prats de Molló

por:  Sergi S. Cazaña, Diseñador y escultor de jardines

Callejeando hace unos días por la interesante localidad que es Prats de Molló (primer pueblo de Francia llegando desde Camprodon), me llamó la atención un indicador en una estrecha calle del casco antiguo. Decía algo así como “camino de ronda”, e indicaba de manera discreta (al menos eso me pareció) una dirección que no tardamos en tomar.

Qué delicia. Una especie de calle, tortuosa, serpenteaba de derecha a izquierda, de arriba a abajo, como escondiéndose por entre tramos de muralla medieval, patios sombríos y verdes, fachadas no siempre bien protegidas o incluso (confieso que me fascinó) entrando en portales de viviendas muy muy vetustas para, tras abordar unos cuantos peldaños medio caídos, alcanzar la calle a través de otro portalón. Una sensación  de cierto caos, laberíntica por momentos, auténtica sin duda.

No pude evitar relacionarlo con las ideas que se me ocurren a menudo cuando diseño jardines: mantengo firme mi idea de que en un jardín debe existir un elemento de sorpresa, por mínimo que sea.  Algo que, aunque apenas se perciba, rompa la perfección de la linea, del círculo, de la geometría, y nos sumerja por un instante en esas dulces sensaciones de asombro que, cuando se consiguen, hacen de un momento cualquiera algo irrepetible.

 

PD: por cierto, la foto ilustra una de las múltiples sorpresas que escondía el recorrido.