Reflexiones

por:  Sergi S. Cazaña, Diseñador y escultor de jardines.

Estaba ayer reflexionando sobre una de las fuentes que he creado en los últimos tiempos (https://s-in-the-garden-fountains.tumblr.com/post/165793504889/my-clients-were-clear-simple-beautiful-and) y me he dado cuenta, tras casi un año de su instalación, de algo singular. Ahora, hoy, la veo más como una escultura que como una fuente en sí. Diríase que es una escultura en la que un elemento, un material más, es el agua.

Y he reflexionado acerca de ello, y confirmado aspectos que poco a poco se van afianzando en mí: cuantas más cercos establezcas (en términos artísticos, hablo), menos auténtica será tu obra. La escultura que da vida a esta entrada nació como fuente, y eso la limitó: la diseñé pensando en que manara agua de ella a través de ella. No en el agua como componente, como al final ha sido (por fortuna)

Cierto es que toda creación debe asentarse en unos cimientos firmes, muy firmes. Pero la estructura de la obra, el cuerpo, debe ser flexible, ligero, permeable. Porque es ahí donde vive todo artista.