Un jardín en la ciudad

por:  Sergi S. Cazaña, Diseñador y escultor de jardines.

Hace ya un tiempo que descubrí por casualidad la Nau Bostik, efímero templo de creatividad, buen rollo y oportunidades artísticas en esta ciudad imposible que es Barcelona. Una tarde, paseándome por el estupendo patio delantero, antiguo muelle de carga de la nave, me quedé maravillado ante la visión arriba expuesta.

Sábado tarde. Un lugar especial. Gente especial (la que iba conmigo y la que había allí). Un cálido otoño mediterráneo. Y, de pronto, volví a darme cuenta de que la belleza no tiene nombre ni apellidos, fondo ni forma. Te visita, sin más, y en tus manos está recibirla cómo merece.

En este caso, lo que parecía ser un descampado, casi un vertedero, en realidad una zona de obras (obras del AVE en Sagrera, Barcelona, a la altura del Pont del Treball Digne), me regaló la mágica impresión, torre Agbar de fondo, de estar en mitad de una hermosísima campiña.

¡De qué magistral manera algunas malas hierbas (jamás lo son) pueden ayudar a construir un jardín!