“Ven a ver el jardín” vs “Ven a ver mi jardín”

por:  Sergi S. Cazaña, Diseñador y escultor de jardines.

Lo que a priori parece trivial, no lo es: pasar de un artículo determinado a un pronombre posesivo supone, en este caso, un auténtico abismo que todo autor de jardines (y me refiero tanto a cliente como a diseñador) debería considerar. El jardín. Parece que estemos hablando de el coche, un objeto que viene ya absolutamente definido y en el que nuestra participación se limita, mayormente, a su uso y disfrute. A años luz de estos objetos está tu jardín, ese de verdad: una maravillosa entidad a priori innecesaria que nos permite VIVIR, de la mano y más allá de la mera utilidad. Una entidad viviente, cambiante en el tiempo, que requiere cuidados, mimos. Una proyección de uno mismo. ¿Se nos ocurriría decir a un amigo ‘ven a casa mañana, a conocer al hijo’? Jamás. Un hijo es algo que, sin serlo, sentimos como propio o, definido con mayor justicia, como íntimo, de uno mismo. Algo semejante es tu jardín: mucho más allá de una agrupación más o menos estética de plantas y accesorios, tu jardín debe ser y, es de hecho, una parte de ti.